
Quiero ser como él,quiero ser San Sebastian,quiero que mi mente sea ultrajada,violada y hecha trizas,mirar al cielo,mezclando el dolor y el placer,comprobando el extasis infinito de los sentimientos.
Que me claven lanzas en el corazon,los muslos y las costillas y crear aureolas de pasión y vida,quiero ser el inocente que disfruta con el sufrimiento y la suave piel de los angeles curando sus heridas e imprimiendo una imagen de martir santificado,de mito glorioso,ser rezado por los malditos en un altar oscuro en el que solo exista la luz de mi aura y la gente se tape los ojos al visualizar mi mirada profunda y seductora,al ver mi torso desnudo,potente,suave,inspirador y peligroso.
Quiero la belleza exterior de un santo maltratado y la maldad interior de un diablo condenado a ser infernal y atrayente.
Quiero ser adorado y recordado para siempre,inspirar dolor y felicidad a partes igual,destrozar con mi dedo meñique todo aquello que se interponga en mi camino.
Quiero ser eterno,la droga de la que es imposible desengancharse,provocar delirios,realizar actos epicos,hacer mias todas las almas de la humanidad.
Oh¡Dios...relax

Tú lo que quieres es tener los abdominales del santo ese, pero si fueras santo no podrías emborracharte, ni hacer el mamarracho, ni ver a los chicos guapos y querer dormir con ellos. Tampoco podrías comer en buffets, ni ver los partidos del fútbol, ni bailar la macarena.
ResponderEliminarEs domingo, no te emborrachaste!!! Normal que hables de santos!!!!
mua